EL SALTO AL VACIO

La vida a veces parece una montaña rusa
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El salto al vacío


La vida a veces parece una montaña rusa, un día estamos en el tope del éxito y el bienestar, luego caemos en picada sin poder hacer nada al respecto y nos encontramos transitando por profundos períodos de depresión, fracaso y angustia. Hay quien piensa que esto es inevitable y forma parte del proceso de
nuestra existencia, pero yo tengo una opinión diferente.

Sería muy injusto resignarse a la idea de que nuestra vida está diseñada para transitar constantemente por la inestabilidad emocional. Si bien es cierto que experimentar la tristeza es parte de un proceso natural y hay muchos asuntos que no dominamos y pueden causarnos profundas tristezas (como la muerte de un ser querido o el desamor) considero que si las bases de nuestra personalidad están bien sembradas, si la certeza está instaurada en nuestro corazón, si atendemos a las señales de nuestra emoción y si nos definimos optimistas por excelencia, toda persona tiene la capacidad de auto motivarse y seguir adelante.

Dicho de otra manera: no tenemos que llegar al fondo de la montaña rusa cada cierto tiempo.

¿Cómo es esto posible? En mi más reciente libro: “¿Optimista, yo?” publicado por Editorial Planeta en Venezuela, explico a través de un esquema que a partir de un proceso de observación que realicé, identifico cuatro conductas que tienen en común algunas de las personas más exitosas y optimistas que conozco: 1. no creen en la suerte, la crean; 2. conocen su propósito en la vida; 3. potencian su naturaleza dadora y 4. sólo compiten consigo mismos.

Pero hay un aspecto clave que tiene que ver con el primer punto y es la necesidad de atender lo que nuestras emociones nos indican, como un radar.

A partir de mi experiencia personal y la observación de la historia de vida de otras personas, he notado como el atender o desatender una emoción, puede hacer una gran diferencia en nuestra estabilidad psicológica y éxito personal (con el significado que esto tenga para cada quien). Hay personas entre las cuales me incluyo- que tenemos una mayor tendencia a racionalizar las experiencias, razón por la cual, la idea de seguir ciegamente lo que nuestras emociones están señalando, se puede considerar un salto al vacío.

Existe en algunas partes del mundo, una corriente del coaching conocida como “coaching emocional” que promueve la emoción como el motor de nuestras vidas. Desde los Ángeles, en la red social Instagram, la venezolana Evelyn Mezquita y su esposo Leo Alcalá se han dado a conocer por promover un proyecto que han denominado The Excitement Movement (@theexcitementsmovement) o en español (@elpoderdeser) que va en la misma línea, sugiriendo ideas como: “menos metas y más sentires” o “ríndete a lo que no sabes, mientras vives tus certezas”.

A través de mi propia historia personal y este 2015, cuando profesionalmente he tenido uno de los años más productivos de mi vida, en contraste con la situación económica, política y social que atraviesa el país que habito, he podido comprobar cómo efectivamente, aquello a lo que nos sentimos llamados a través de la emoción, bien leído se puede convertir en una brújula maravillosa. He visto en la historia de vida de las personas más influyentes en el mundo, la emoción aparecer siempre como protagonista.

Hay un punto medio entre la emoción y la razón, que me gusta llamarlo intuición, aunque no esté estrictamente apegado al significado original. En todo caso, si en este momento hay algo que te pre-ocupa y te angustia, no olvides que tú y solo tú has decidido sentirte así y me parece que puede ser consecuencia de alguna emoción desatendida. Si estabas esperando una señal, aquí te la doy: no descartes la posibilidad de dar “ese” salto al vacío, que solo tú conoces.

Por: Álvaro Pérez Kattar

@AlvaroRPK

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